¿Cómo trabaja usted la primera consulta cuando llega el paciente, en este caso la familia a la que va a tratar? ¿Cómo es esa primera toma de contacto? Queremos saber en qué consiste la terapia familiar que usted realiza. 

Una terapia familiar consiste en la creación de un espacio terapéutico entre el terapeuta familiar y los miembros de la familia que acuden a consultar porque se encuentran atravesando una situación de crisis.

Normalmente, el motivo de consulta lo precipita algún problema de conducta en algún miembro de la familia; un menor que deja de estudiar o se comporta mal de forma violenta, existen muchas discusiones en casa o quizás también puede ocurrir que existan desavenencias en la relación de pareja de los padres.

En el primer encuentro con la familia o primera consulta, el terapeuta pide que acuden todos los miembros de la familia que, puedan/quieran, acudir, pero sobre todo a ambos padres, el paciente (suele ser un hijo/a) y los hermanos en caso de que haya más de un hijo en la familia.  Así es como, a través de una entrevista estructurada, el terapeuta sondea y pregunta a cada miembro de la familia por el motivo que los trae a consulta y con el apoyo de preguntas clave tales como desde cuándo ocurre, a que atribuyen ellos lo que está ocurriendo, cuán ocurren los síntomas y cuándo no, etc., servirán para orientar al terapeuta sobre cuál es el problema.

Es fundamental una comprensión del problema, así como un conocimiento sobre algunas cuestiones importantes de la familia tales como; conocer las relaciones entre ellos, acontecimientos ocurridos/desgracias inesperadas en la familia, pérdida de algún ser querido, crisis del desarrollo (nacimiento de hijos, o hijos en edad adolescente, etc.) etc. Partimos de que para poder ayudar a la familia a resolver su situación de crisis y conseguir un mayor bienestar en los miembros, así restablecer la normalidad o mejorar aspectos de las relaciones, es imprescindible una comprensión del problema que genera tensión tanto por el terapeuta como por los miembros de la familia.

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Cómo psicóloga experta en niños y adolescentes y como terapeuta familiar, ¿es posible la terapia familiar con niños y/o adolescentes?

No sólo es posible si no que es imprescindible y obligatorio la presencia de los padres para poder atender en consulta a un menor. Yo siempre digo a los padres que piden cita para sus hijos que el trabajo que yo realizo consiste en un 70-30; esto quiere decir un 70% de importancia de implicación de los padres en las sesiones de terapia y un 30% que sería el trabajo con el menor.

Sin la implicación de los padres en el tratamiento, el trabajo con menores no tiene consistencia porque la base de muchos problemas que presentan los niños y/o adolescentes se encuentra en el contexto de la familia, en la relación del menor con los padres y viceversa o en la relación de los padres entre ellos (problemas de pareja) o en otros acontecimientos que puedan estar ocurriendo

¿Existe algún factor social que influya actualmente en los problemas familiares?

Existen muchos problemas familiares que no suelen variar con el paso del tiempo o con las modas o tendencias.Actualmente y, desde hace unos años, el hecho de que, tanto madres como padres trabajen y dediquen mucho tiempo a estar en el trabajo y, por tanto, dedicar menos tiempo a las tareas parentales hace que, haya ido emergiendo un estilo diferente de crianza al que existía en décadas anteriores, en este caso con más permisividad y menor supervisión así como delegar todas estas tareas parentales en abuelos/as y/o en personal externo a la familia. Si a esta situación le unimos el uso de los móviles y tabletas, se puede decir que últimamente se generan muchas dificultades en la comunicación y que la mayoría de casos que llegan al centro que dirijo están relacionados con estas dos cuestiones; una falta considerable de límites y normas y también una falta de atención de los padres a los hijos.

Muchos padres desean compensar esta falta de tiempo que dedican a los hijos con cierta permisividad, regalos, etc. Refieren que no quieren discutir el poco tiempo que pasan junto a sus hijos. En estos casos mi recomendación a los padres se basa en dos premisas: en primer lugar, el tan famoso dicho más vale calidad que cantidad (intento quitar esa emoción absurda de culpa a los padres y les invito a que confronten a sus hijos si tienen que hacerlo y que busquen un medio para estar comunicados aunque no puedan estar presentes físicamente) y en segundo lugar, lo material nunca va a compensar lo emocional.

¿Existen épocas del año en las que llegan a su consulta este tipo de problemas relacionadas con el ámbito familiar?

 Normalmente las familias acuden cuando existe una situación que está provocando tensión y malestar y esto puede ocurrir en cualquier época del año. Si notamos un aumento de familias nuevas que nos poden cita después de cada fiesta o periodo de vacaciones; en los meses de septiembre y octubre existe un gran aumento de petición de terapia familiar. Otro periodo donde se registra también una gran actividad es en los meses de enero a junio.

¿Cuáles son los principales problemas que le presentan como motivo de consulta? ¿Por qué acude una familia a terapia?

Cada familia puede estar sufriendo por numerosas situaciones que acontecen en la rutina diaria pero sin embrago existen problemas derivados de crisis que nosotros los terapeutas llamamos crisis de desarrollo y que, en muchas ocasiones, es el tema central por el que acuden a consulta; crisis del nacimiento del primer hijo, la adolescencia de los hijos, cuando los hijos se marchan de casa, jubilación, etc. Otro motivo de consulta suele ser alguna desgracia inesperada; una crisis económica en la familia, un divorcio por infidelidad, muerte de un familiar, etc.

¿Cómo actúan los padres que vienen a terapia? ¿Se implican para que dicha terapia tenga un resultado satisfactorio?

En la mayoría de los casos, cuando los padres acuden a consulta por un problema de un hijo menor, es complicado para ellos entender que la terapia también irá dirigida a ellos, porque ellos son muy importantes para el correcto desarrollo y evolución de la terapia.

En mi caso, una vez que les hago llegar esta importancia, un gran número de padres suelen implicarse en el tratamiento y construyen una excelente relación con el terapeuta o terapeutas familiares, lo cual es fundamental para poder tener éxito en el tratamiento.

¿Cuándo es recomendable que un padre o una madre acuda con su hijo a terapia familiar?

         Mi respuesta es siempre. Y no sólo recomendable, voy a utilizar otros adjetivos; es obligatorio, necesario, imprescindible… Digamos que ellos son los pilares de cualquier terapia familiar donde el motivo de consulta sea algún problema en algún hijo/a.

Si estás pasando por una situación familiar complicada, un momento de duelo o tensiones que afectan a las relaciones con tus hijos y demás familia, contacta con nuestro gabinete experto en familia. En Personal y Mente contamos con un grupo de terapeutas con gran experiencia y formación en el ámbito de la familia.