Octubre podemos describirlo como el mes de color rosa. Cada 19 de octubre se conmemora el “Día contra el Cáncer de Mama”. Pero ¿por qué es importante? En España, se diagnostican más de 25.000 casos nuevos al año de esta enfermedad y la Asociación Española Contra El Cáncer nos habla de que 1 de cada 8 mujeres tendrá cáncer de mama a lo largo de su vida. Datos muy significativos y relevantes a tener en cuenta para todos aquellos que trabajamos con la salud, ya sea física o psicológica.

Por ello, el blog del mes de octubre va dirigido a la visualización del cáncer de mama y para mostrar todo nuestro apoyo a aquellas mujeres que están pasando por el proceso, y también, y no menos importante, a los familiares que durante todo el paso de la enfermedad hacen de red paracaídas para no dejar que caigan.

Creemos que es importante poner la lupa sobre aquellos que están detrás de todas esas mujeres: padres, parejas, hijos, amigos… y la labor tan importante que hacen psicológica y emocionalmente de soporte y apoyo.

Cuando una enfermedad aparece en la vida de cualquiera, todos los cimientos se mueven y más aún, si aparece la palabra cáncer. La enfermedad pasa a ser uno más de la casa, y convivir con la incertidumbre y el miedo no es tarea sencilla. Nadie está preparado para una noticia así, nadie nos ha enseñado a afrontar estas situaciones y tampoco a cómo tenemos que actuar.

¿Qué cambios aparecen en el contexto de la persona que sufre la enfermedad?

  • Cambios en toda la estructura a la que se está acostumbrado. Las rutinas de todas las personas que conforman el sistema familiar cambian. Normalmente, la vida de todos los miembros de la familia se mueve alrededor del tratamiento, de la ayuda a la persona que está sufriendo la enfermedad y, por lo tanto, cambian las prioridades.
  • Cambios de roles y funciones. Con seguridad, todas las personas que forman el núcleo familiar tendrán que asumir nuevas responsabilidades para poder quitar peso de tareas a la persona que está recibiendo el tratamiento.
  • La comunicación se puede ver afectada. Con asiduidad aparecen problemas de comunicación. La persona enferma prefiere no hablar de cómo se siente y cuáles son sus miedos e inquietudes y de forma igualitaria, la familia no habla de sus preocupaciones con respecto a lo que está pasando por “no molestar”.

Como profesional que ha trabajado con esta problemática, puedo decir que, en la mayoría de los casos, todos estos problemas aparecen en mayor o menor medida. El miedo a qué ocurrirá, bloquea. Normalmente, las dudas hacen más complicado el día a día, así que, si estás pasando por ello, ¡PREGUNTA! Tanto si sufres la enfermedad, como si acompañas en el proceso. Apuntad en una libreta todo aquello que no os quede claro, sobre el tratamiento, sobre los pasos a seguir… todo lo que sea necesario para que las dudas puedan disiparse. Acude a tu médico de referencia y si lo necesitas, hay muchas asociaciones que pueden ayudaros con psicólogos, fisioterapeutas y otras personas que están pasando por lo mismo y puedan contaros su experiencia.

Por último, queremos hacer visible la importancia de la prevención, la necesidad de autoexploración y las revisiones periódicas con nuestro ginecólogo y las mamografías pertinentes.

A todas aquellas familias que están pasando por todo esto, todo nuestro apoyo. Algún día podréis decir que lo superasteis.

Laura Antón. Psicóloga integrante del equipo de Personal&Mente.